Sobre el fetiche de los pianos

Los pianos son criaturas suaves, melancólicas por naturaleza. Están convencidos de que fueron árbol o elefante en sus vidas pasadas. Es bien sabido que cuando nadie los oye tararean canciones que escuchan en la radio, dicen muchas malas palabras, eructan con asombrosa elegancia. Aman la playa, la nieve, pero por sobre todas las cosas, lo que más les gusta, es sentir los pies en medias de las concertistas haciéndole mimitos en los pedales, lo que los hace morderse los labios, a los muy perversitos.

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