Sobre la ternura de los rinocerontes

Nadie sospecha que los rinocerontes son seres irremediablemente románticos, se enamoran de cada pájaro que se posa sobre su lomo, a pesar de que nunca los ven. Por supuesto, en ocasiones intuyen los vuelos deliciosos, el aleteo, no obstante, son tan miopes, que bien podría ser un zapato, una licuadora, un camión de bomberos, tal es su incertidumbre, su tormento. Sus cuernos no son más que deseo, pura voluntad de estar cerca de aquello que adoran, acaso fuera este el motivo por el cual se les adjudicó en oriente calidad de afrodisíaco.

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