- ¿Cómo es que empezó a hablar con las manchas de humedad?
- Bueno, yo siempre sospeché que las manchas (aunque ellas prefieren ser llamadas máculas) sabían hablar, pero no podían. Así que un buen día, se me ocurrió una idea: agarré mis pasteles tiza y les dibujé ojos y boca. Desde entonces hablamos todas las tardes.
- ¿Y qué le dicen las máculas?
- Verá, los temas que manejan las máculas están determinados por su forma. Las que tienen alguna forma vagamente geométrica suelen hacer comentarios de política y sobre el tiempo, ¿vio? Cosas como “Qué vientación” o “Si mí tuviera derecho al voto jamásnunca hubiese/hubiera...”. Lo cierto es que hablan un poco raro, pero una las entiende. Después, a las que parecen estrellas se les da por cantar canciones de rock nacional de los noventa, aunque cambian siempre las letras y los títulos. Últimamente la tienen con una de Ataque 77, Hacélo por Dalí. Todas las demás formas tienen sus propios y únicos tópicos para las conversaciones y me tomaría el resto del día explicar cada una.
- ¿Qué más no podría decir de las máculas?
- Las máculas poseen un espectro limitado de emociones. Pero no son tan distintas de nosotros. Por ejemplo, esa que parece una banana (no, esa no, esa tiene forma de luna) está enamorada de aquella que tiene forma de lágrima. Y siempre se están susurrando amorosamente en su idioma. No estoy muy segura de que se dicen. Le diría que es como escuchar un poema de Girondo.
- ¿Y no le traen problemas las máculas?
- La mayoría del tiempo están muy tranquilas. Aunque sí, hay un problema con las máculas. Por algún motivo, que desconozco, se llevan terriblemente mal las máculas de la pared con las máculas del techo. Por eso no les dibujo piecitos ni manos. No las puedo estar vigilando todo el día y tengo miedo que se agarren a las trompadas.
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