Nilda soñó que Marcos tocaba a su puerta vestido de astronauta con un manojo de flores extraterrestres de mil pétalos cada una. Las flores cuchicheaban en una incomprensible lengua estelar, estaban vivas, muy vivas, porque éstas flores, le dijo Marcos, sólo viven cuando se las corta, nacen marchitas, esperando que alguien las lleve de paseo. Las puso en agua y se volvieron música. Así que bailaron como planetas.
Marcos soñó exactamente lo mismo (pero más porno).
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