Apunte de ornitología: La paloma fofa

Esta simpática colúmbida es una de las aves de más dificultoso avistamiento y, asimismo, una asidua frustración de los clubs de ornitólogos aficionados.

No se sorprenda si jamás ha oído hablar de la paloma fofa. No sólo es un espécimen inusitadamente anómalo y escaso, sino que además tiene el hábito camaleónico de confundirse entre las palomas de plaza. Se cree que es tan reducido su número que, por lo general, el encuentro de una paloma fofa con uno de sus congéneres, en lo que respecta a su vida adulta, es un suceso excepcional.

Mas no descarte la posibilidad de que alguna vez usted haya visto alguna, sin siquiera notar lo quimérico del asunto. Y es que uno ve las palomas del mismo modo que lee una palabra, no letra por letra o pluma por pluma. Para identificar a la paloma fofa es necesario mirarla muy despacito, de a poco, como si contemplara algo inconteniblemente frágil. Únicamente de esta manera uno puede apreciar una paloma fofa, su plumaje lustroso que recuerda vagamente al algodón de azúcar, su forma de redondel, diríase que es más un huevo emplumado que un pájaro, un zepelín urdido en dientes de león que termina en un pico que se esfuerza por emular un meñique femenino.

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