enciendo el habano, el espectro aspérrimo se ensortija desde mi garganta hasta la cavernosa napia.
en los pulmones la sombra de una noria.
las luces hidrofónicas y felinas.
la jugadora de hockey con síndrome de rapunzel espera que el semáforo cierre su ojo de menta.
probablemente,
en su estómago ahora mismo germine una piedra preciosa,
un huevo de terciopelo.
algo gotea a través de la osamenta exhaustiva.
automóviles como cortes sobre el párpado.
nada se detiene para mí.
las hojas de los árboles ignoran mis pies cenicientos.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario