se me caen paredes del bolsillo
y vaya uno a saber cómo
se aclaran la garganta se ponen de pie
entre nosotros
hacen collares con las palabras
que dijimos nos hacen señas
gestos

pero ambos las ignoramos
aunque sabemos que
están ahí

alguna de esas paredes
también son tuyas
claro
se te cayeron de la cartera
del pelo cuando te ponías las gotas para los ojos
del corpiño no sé

son a prueba de todo

salvo de
los ruidos que son los más polizones
se meten cabizbajos
de incógnito
irreconocibles
con pies por cabeza
con lengua en el ombligo

resultando imposible
distinguir entonces
entre los llamamientos
y el murmullo de los sauces
acomodándose
el pelo detrás de las orejas

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